Concurso público de anteproyecto arquitectónico, para el diseño del museo nacional de memoria histórica

Se toma la decisión de soterrar el edificio, de encontrar en el subsuelo el espacio que quiere entregársele a la ciudad en forma de espacio público, como homenaje a las víctimas, generando un efecto conmovedor al visitante, permitido por el uso del trabajo de la luz en lucernarios y la sensación de profundidad en la arquitectura. El edificio permite ver su soterración como una huella que forma el gran espejo de agua que apoya el Memorial, un elemento más del paisaje urbano, que se dispone como geometría directa de los ejes de composición.

Su sistema espacial básico triangular permite al visitante identificar rápidamente su funcionamiento y recorrido esencial; de manera continua, las salas se van desarrollando linealmente, ligados por una secuencia de vacíos, para dar un sentido cronológico a la exposición, dándole fin en el espacio principal de representación, referenciado por el Memorial.

El MEMORIAL DE LA AUSENCIA se proyecta como un gran elemento prismático, de composición tectónica sólida, vacío en su interior; su concepto espacial se define por su condición vertical, de textura lisa al exterior e imbricada a su interior, en una materialización del silencio y al final de la penumbra se vislumbra la apertura al cielo infinito como símbolo de luz y esperanza.

Creemos en la Memoria como constructo colectivo, como forma de reconocimiento y de relación atemporal; buscamos identificar la memoria en el paisaje y el recorrido de la arquitectura, a partir del espacio público como lugar de reconciliación social.

El proyecto se estructura en la generación de un espacio público sin obstáculos, una superficie que no limita visualmente la disposición urbana y permite la sensibilización de la memoria colectiva, un lugar de encuentro cuyo referente focal está dado por el MEMORIAL DE LA AUSENCIA, el elemento vertical dominante cuya proporción lo define como un nuevo hito urbano.

Descripción de proyecto