Parque principal Cañas Gordas

Con la intención de reflejar la condición geográfica del lugar y su ubicación entre montañas, se parte de la premisa de masas verdes que conforman una serie de entramados, generando circulaciones, estancias y un espacio abierto (que hace venia a la Iglesia y resalta la importancia del atrio), estructurado por un eje central.

Se plantea una superficie continua con un trabajo de piso que unifica la percepción de la misma, conformando un ritmo de franjas transversales, las cuales, en su conjunto, organizan el espacio y marcan la permeabilidad hacia el espacio interior abierto, por medio de senderos peatonales entre las tramas verdes; el espacio central se configura de manera tal que suscite una reverencia a la Iglesia; el atrio elevado controla visualmente el parque, y se articula, con el espacio central, por medio de una zona de transición que aporta el elemento agua al paisajismo del conjunto, por medio de espejos; así, el atrio se muestra como el preámbulo a la Iglesia, y se convierte en el espacio abierto más importante del parque.

El acompañamiento por parte de las fuentes de agua, no sólo refleja algo tradicional de los parques, sino que, ubicados de manera adecuada, generan sensación de frescura y tranquilidad y, sumadas a la arborización, insinúan un vínculo directo con la naturaleza.

Se amplía los andenes casi cuatro veces más de cómo se encuentran actualmente; se genera una zona de parqueaderos formando una bahía en la calle del costado opuesto a la Iglesia.

Se propone una serie de espacios con dimensiones apropiadas para ser implementados como módulos comerciales.

El atrio se concibe como el espacio más importante para el parque, ya que este constituye la antesala para el ingreso a la Iglesia.

Para esto, se desarrolla sobre el nivel más elevado del parque, haciendo semejanza a un altar, consolidando, así, la Iglesia como la edificación más significativa.

Así mismo, el altar se resalta por medio de su materialidad, es decir, el tipo de piso se diferencia del que posee el resto del parque.

Adicionalmente, el atrio se antecede por una serie de espejos de agua, los cuales siguen un escalonamiento semejante al de las escalinatas, y se expanden hacia el resto de la superficie del parque, conformando un entramado de agua que suscita tranquilidad y genera un vínculo directo hacia el atrio.

Se aumenta la sección de los andenes casi cuatro veces más que las dimensiones que presentan actualmente.

En cada sección de andén se propone una franja de circulación que acompaña los paramentos comerciales, además, hacia la vía, se plantea una linea verde interrumpida por algunos espacios de piso duro que se constituyen en espacios aprovechables por el comercio.

La estructura tradicional aplicada de forma habitual, genera un área verde aproximada de 531,1 m² (42,7% del piso duro); con el planteamiento propuesto, se alcanza un área verde de 403,92 m² (32,5% del piso duro), pero es preciso tener en cuenta el espacio abierto frente a la Iglesia, el cual suprime una porción de verde para generar una plaza que hace venia a la Iglesia.

De acuerdo a la modulación implementada para la distribución espacial, se genera módulos de diversas dimensiones, implementando en ellos tres tipos diferentes de verdes, además de definir módulos con y sin árbol.

La agrupación de estos módulos, permite generar las circulaciones y las estancias, creando así una serie de “recintos” que ofrecen ambientes agradables para permanecer y espacios cómodos para circular.

Descripción de proyecto